Sobre la línea central

 

Trabajando sobre nuestro eje. Ese es el objetivo.

Es una tarea constante e infinita la de alinear y estabilizar  lo que nos importa o lo que nos ha de importar que es ese centro desde donde todo puede elaborarse sin lateralizarse que es perder, por ende, el delicado equilibrio de la vida. Tal equilibrio se gana en cada piso, en cada superficie y para ello estar atentos a los cambios es de sumo valor. Adaptarnos permanentemente porque la vida es eso: adaptarse a lo que está al frente nuestro sin aferrarnos para mantener el paso. Con confianza, para no crear desbalances inútiles. Y si necesitamos hacer un paso atrás o un paso al costado, siempre estamos y estaremos en nuestro centro. Lo importante es lo de adentro que se manifiesta hacia afuera. Crear esa espiral es una labor que requiere dedicación y constancia para que no se corte, y para que genere ese vórtice rítmico, que sigue el paradigmático ritmo vital de lo natural.

Wing Tchun es un arte de combate a través del cual se emprende en buscar un orden sobre lo caótico de un conflicto físico o también mental, o por qué no la trama de una crisis o de luchar por  mantener un valor para preservar la vida, y conservar aquello que termina siendo esencial para aprender a con-vivir en armonía con nuestros congéneres y con nuestro medio. La filosofía de este arte del combate es aprender a buscar nuestra estructura móvil  pero sinérgica  y nuestra calma dentro de una inter relación de partes que chocan en intereses( atacar/forzar/sumir/defender/neutralizar/apoderarse etc.), o donde se busca abusar de un poder ya sea físico ya sea psicológico. Entonces ello implica aprender a defender con serena entereza pero con firmeza nuestra integridad, física, mental y moral. Siempre y cuando estemos parados sobre nuestra real cordura, y no solo en nuestra neurosis egoísta.  Por lo tanto aprender a conocerse, a investigarse a sí mismo es parte de la tarea fundamental y del proceso esencial de trabajar sobre ese eje. El ejercicio físico y mental es entonces ese medio, esa herramienta y de allí la importancia de un buen instructor forjado a través  la disciplina, el tiempo, y la reflexión que permita hacer uso consciente de esa capacidad inherente de nuestro ser.

Y para ello estamos acá, en este camino. En este espacio-tiempo, que es este campo de la cotidianeidad. Para aprender a estar donde uno está, a donde uno se mueve, y reencontrar permanentemente el equilibrio en cada presente, viviendo cada vez más desde nuestro centro genuino y tal vez menos de aquello que sea tan sólo periférico.

A ver hasta dónde nos lleva.-

Hasta la próxima.

Puño&Palma

Sifu Jeremias Zaghis

 

 

 

 

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